domingo, 20 de diciembre de 2015

20-D: Rajoy gana sin la mayoría suficiente para presidir una España ingobernable - Podemos en segundo lugar - Artículo de Fernando Vallespín

Pablo Iglesias y  Podemos sería segundo con el 21,7% de los votos
El bipartidismo ha muerto pero la España dividida por la mitad permanece. El 20-D ha arrojado una victoria del PP que necesita del apoyo activo de Ciudadanos para intentar gobernar

20.12.2015 – 19:59 H.

El PP ha ganado las elecciones con entre 114 y 118 escaños y el 26,8% de los votos, según la gran encuesta de TNS Demoscopia. Una mayoría muy débil que le obligará a buscar el apoyo activo del partido de Albert Rivera y, aún así, no tiene asegurada la investidura. En segunda posición en porcentaje de voto el gran triunfador de estas elecciones: Pablo Iglesias y su Podemos sería segundo con el 21,7% de los votos y entre 76 y 80 escaños, 1,2 puntos más que el gran derrotado de la jornada, el PSOE de Pedro Sánchez que, pese a ser tercero en porcentaje de votos por primera vez en la democracia, pelea por ganar en escaños a Podemos con entre 81 y 85 escaños a Podemos. En cuarto lugar, Ciudadanos: la formación de Albert Rivera se quedaría, después de una mala campaña, en cuarto lugar con el 15,2% y entre 47 y 50 escaños.

España sale del 20-D completamente dividida. El triunfo del PP en las urnas, perdiendo eso sí varios millones de votos con respecto a 2011, puede acabar siendo un amargo triunfo: su suma con Ciudadnos puede dejarle muy cerca de la mayoría absoluta de 176 escaños. Enfrente, la suma de PSOE y Podemos -junto con ERC e IU- un bloque que prácticamente sumaría lo mismo que PP y Ciudadanos en escaños. Así, los diputados 'vascos' de PNV y Bildu pueden inclinar definitivamente la balanza.

¿Pero quién puede arriesgarse a encabezar un gobierno con fuerzas tan distintas e incluso enfrentadas en algunos temas como Cataluña o la relación con Bildu como el PSOE, Podemos, ERC o IU? ¿Se mojará finalmente Albert Rivera y pasará de la abstención al apoyo a la investidura de Mariano Rajoypara que no gobierne, según sus palabras en campaña, una "coalición de perdedores"? ¿A quién dará su vital apoyo el PNV, al centroderecha que ideológicamente le corresponde y que siempre le ha garantizado el cupo vasco, o a una izquierda con Podemos, IU y Bildu que le promete un referéndum de autodeterminación?

De momento, y como informábamos este sábado, el Ejecutivo ya ha encargado un informe jurídico sobre cuáles son las funciones que este Gobierno puede mantener y por cuanto tiempo, en previsión de que las negociaciones para la investidura sean especialmente largas. En la primera quincena de enero se constituirán las Cámaras y, desde que tenga lugar la primera votación de investidura -que en vista de los resultados que avanzan los sondeos no arrojará fumata blanca- el Congreso tendrá dos meses máspara que alguno de los candidatos pueda recabar los apoyos suficientes y ser proclamado por mayoría simple. Una cuestión que, hoy, se antoja especialmente complicada.

La jornada electoral se desarrolló dentro de la normalidad, con algún incidente aislado como el de una mesa electoral en Guadalajara en la que un grupo de discapacitados denunció que les habían entregado los sobres ya cerrados con las papeletas del PSOE. También denunció Podemos un caso similar en Asturias con unos ancianos de una residencia. También fue contínua 'violación' de la obsoleta ley electoral, incapaz de que las encuestas a pie de urnas, las llamadas israelitas, se difundieran a lo largo de todo el día por las redes sociales.
El voto se dispara en Madrid y Valencia
La participación, que durante la mañana fue toda la jornada hasta un punto por debajo de las elecciones de 2011, acabó recuperándose a medida que avanzaba la tarde hasta superar la registrada en la cita con las urnas de hace cuatro años. Cantabria, Valencia y Madrid registraron los mayores aumentos de participación. mientras que Murcia, Extremadura, Castilla La Mancha y Andalucía -estas tres últimas, comunidades de tradicional apoyo al PSOE, fueron las que más descenso registraron.

[Para más información y consultar otros datos, puedes descargar gratuitamente la aplicación de El Confidencial, Elecciones 20D, tanto paradispositivos Android como para teléfonos y tablets de Apple]






¿Y después qué?
Se ha acabado el Gobierno con piloto automático y la estabilidad asegurada


Esta noche nos adentraremos en territorio desconocido, no sabemos bien lo que nos espera políticamente en el próximo futuro. Ante esta situación de incertidumbre, no queda otra que, o bien diseñar escenarios alternativos, algo para lo que no tenemos espacio, o pergeñar algunas hipótesis a partir de unas pocas evidencias.
La primera y fundamental es que el cambio político que anticipan todas las encuestas no va a ser más que la confirmación formal de una transformación real que se ha venido produciendo en nuestra sociedad a lo largo de estos últimos años. Los que no hace mucho hablábamos de la necesidad de “resetear” nuestro sistema político nos hemos encontrado con que éste se ha venido reorganizando ya desde abajo con nuevos actores políticos, nuevas actitudes y un nuevo espíritu de vivencia cívica. Queda por ver en qué se concreta y cuál es la dirección que emprende.
La segunda certeza, que ya vienen experimentando otras sociedades europeas e incluso algunas zonas de nuestro territorio, es el fraccionamiento del sistema de partidos. Adiós a los grandes partidos de masas, bienvenida la gobernanza compleja. Contrariamente a lo que se suele pensar, el bipartidismo no solo ha entrado en crisis por sus abusos en los años pasados. Hoy vivimos en sociedades que se resisten a entregar demasiado poder a un único partido y son demasiado plurales como para caber en ese molde binario. Consecuencia lógica de lo anterior es que ya se ha acabado la política fácil, el gobierno con piloto automático y la estabilidad política asegurada. Y la gran cuestión es saber si nuestro sistema político tendrá la capacidad de saber adaptarse a estas nuevas circunstancias.
El peligro es que lo que ganemos en representatividad lo perdamos después en estabilidad. Y ambas dimensiones son igual de importantes. Urge, por tanto, una nueva cultura de pactos capaz de enhebrar y sostener por arriba lo que se ha venido fraguando desde abajo. Porque el dinamismo presente en la sociedad española merece encontrar una adecuada respuesta en quienes vayan a tutelarla a partir de ahora. Hay pulsión de cambio y este tiene que trasladarse también a las instituciones, los actores y las prácticas políticas sin hacer peligrar la gobernabilidad. Es el desafío que habrá que afrontar a partir de mañana.
En todo caso, y como decía el poeta René Char, “nuestra herencia no viene precedida de ningún testamento”. Cada generación debe labrarse su propio horizonte, carecemos de un manual de instrucciones que nos señale las pautas que hemos de seguir a la hora de instaurar un orden nuevo. Pero parte de ese legado nos remite a un momento único, al mismo inicio de nuestro sistema democrático, tan marcado por la voluntad de concordia. Si ahora mantenemos ese mismo espíritu no hay por qué temer a cualquier resultado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario