
Un hombre, herido por las explosiones, se sienta en su casa destruida de Mar Mikhael (Beirut), con vistas al puerto.
El presidente francés, Emmanuel Macron, organiza este domingo una Conferencia Internacional de Donantes para el Líbano, auspiciada por Naciones Unidas, para canalizar 250 millones de euros en ayudas. Dimiten dos ministros, en las primeras renuncias de miembros del Gabinete tras la tragedia. El patriarca maronita pide la marcha del Ejecutivo.
Medicinas, alimentos, reconstrucción de viviendas, centros hospitalarios y educativos... Las devastadoras explosiones que han sembrado la destrucción en Beirut, provocado al menos 158 muertos y más de 6.000 heridos, han dejado al Líbano dependiente de la ayuda internacional. Más de 300.000 personas han quedado sin hogar, entre ellas, 100.000 niños. Las deflagraciones han dañado 12 hospitales y centros de salud y varias escuelas, de modo que 120.000 personas carecen de atención primaria sanitaria y 55.000 menores no podrán acudir al colegio, según cálculos de Unicef. Este domingo se ha celebrado una Conferencia Internacional de donantes que ha comprometido 252,7 millones de euros en ayudas para cubrir las necesidades humanitarias a corto plazo.