domingo, 6 de diciembre de 2015

Una voz frente al delirio: el prólogo de Barrera Tyszka a ‘País de salida’, de César Miguel Rondón




A continuación podrá leer el prólogo del nuevo libro de César Miguel Rondón, País de salida, escrito por Alberto Barrera Tyzska. Los derechos de este fragmento de la obra publicada recientemente han sido cedidos amablemente por el sello editorial.

Desde hace muchos años, en Venezuela, oímos los periódicos. Se trata de una experiencia de lectura diferente. Es una forma de leer con otro, desde la mirada y desde la voz de otro. Todas las mañanas, César Miguel Rondón se transforma en una experiencia colectiva, en el espacio donde todos tratamos de conocer, de entender y de dialogar, con ese enigma veloz que son las noticias.
Esta imagen me acompaña desde hace tiempo: todavía no son las siete de la mañana y estoy atrapado en algún punto de la autopista, rumbo al centro de Caracas. La cola apenas se mueve mientras, en la radio, César Miguel Rondón da vuelta a una hoja del algún diario y lee con calma las insólitas declaraciones de un alto funcionario del gobierno.
Es una lectura casi neutra. Como si sólo quisiera retratar, de la manera más objetiva posible, un suceso de la realidad. Hasta que llega al punto final. Y, entonces, aparece un breve silencio. Es lo que yo llamo “la pausa Rondón”. Tres puntos suspensivos que flotan sobre la ciudad.
Un silencio que suena. Y después: un diminuto “bueno”, que estira alguna vocal y deja colgado un suspiro. Es el instante donde toda la audiencia, como un extraordinario e inmenso coro, sólo está esperando una frase, una expresión que administra la ironía: “¡Así las cosas!”.
Creo que en esas pausas compartidas, en esos silencios exasperados, en las frases diminutas que expresan sorpresa o indignación, nace la primera complicidad que luego termina tomando una nueva forma en los editoriales que César Miguel Rondón desarrolla en la sección “la noticia del día” de su programa. Esos comentarios, por suerte, ahora son también un libro escrito, un registro del deterioro de todos estos años, otra biografía inevitable del país.
Entre 1918 y 1919, Ivan Bunin –el primer escritor ruso que recibió el Premio Nobel– llevó un diario donde intentaba registrar el desgarrado y enloquecido día a día de la revolución rusa. Sus páginas ofrecen el retrato de un país sometido a un nuevo ejercicio de poder, que resulta para nosotros de una vigencia aterradora. Leyendo las crónicas de País de salida ha sido imposible no recordar, más de una vez, las anotaciones de Bunin. En la introducción a su libro, César Miguel Rondón señala cómo durante estos años el gobierno de Maduro ha intentado con más fuerza imponer su hegemonía comunicacional y controlar la información. “Registrar el día a día –escribe Rondón– se hizo difícil en un país donde el principal objetivo del gobierno era y es ocultar y trampear la verdad”. Con casi un siglo de distancia, desde Moscú, denuncia Bunin: “hay tanta mentira que uno podría ahogarse en ella”.

No es casual establecer la relación que el libro de César Miguel Rondón puede tener con un diario personal. Esto no es una antología de piezas de opinión. No estamos ante un simple catálogo de comentarios sobre una realidad. Aquí hay una voz que se construye diariamente como personaje, como testigo y cronista. Al narrar, apegándose a un calendario, la historia de pronto se transforma en un relato, en un relato personal.
Uno de los procedimientos esenciales del dominio hegemónico de las comunicaciones tiene que ver con la estandarización del discurso informativo. Las noticias son devoradas por la retórica oficial y terminan pronunciándose siempre de la misma manera, con las mismas declaraciones, reiterando los mismos argumentos. Es una fórmula que distribuye consignas y anula preguntas. El énfasis multiplicado del poder sólo desea suspender la voz individual. En este contexto, un diario siempre es un peligro.
Recordar es una forma de resistir. Frente al manejo de la realidad como un espectáculo, como un interminable show donde permanentemente hay atentados sin consecuencias y convocatorias a marchar contra enemigos invisibles, la memoria de lo concreto se vuelve incómoda y difícil. ¿Quién recuerda ahora los 51 decretos que firmó en Cuba Nicolás Maduro en su primer viaje internacional, cuando todavía no había cumplido 1 mes como Presidente electo? ¿Acaso ya olvidamos que, en agosto del 2013, se denunció que Guyana había otorgado una concesión petrolera sin consultarle nada nuestro país? ¿Qué pasó, día a día, en febrero del año pasado? ¿Qué dijo el gobierno ante el asesinato de Eliézer Otaiza? ¿Qué se descubrió después? ¿Alguien recuerda las declaraciones de Rafael Ramírez y Nelson Merentes, cuando ellos dos supuestamente iban a salvar la economía?… Escribir es ordenar.
Y estas páginas tratan de fijar en el tiempo un orden, intentan contar un país que a veces parece deshacerse; organizan también –según asegura el optimismo de Rondón– un testamento:
“Soy apenas un cronista de mi tiempo y me limito a testificar los hechos que he vivido.
Y estos me dicen, a las claras y sin mayor margen a dudas, que hay ante nosotros un iclo fatigado, agotado en sus propias promesas y expectativas, que ya está pidiendo orilla antes de ahogarse”.
Kafka fue fiel y persistente a la hora de escribir su diario: “debo mantenerme aferrado a él porque no puedo aferrarme a otra cosa”, decía. Una confesión parecida también se cuela en las breves crónicas de este libro. Detrás de cada noticia, entre las palabras de cada comentario, también hay un registro exacto de la respiración íntima de César Miguel Rondón. De esa respiración y de esa voz que, mañana a mañana, trata de hacer visible la complejidad de todos estos años. Aquí hay una historia de nuestra paciencia, un relato personal de la indignación ciudadana. Creo que, en el fondo, este es un gran libro en contra de la locura. Nos aferramos a las palabras que nos quedan, a la lectura compartida de las noticias, como una forma de defender el sentido común, como una manera de mantener nuestra identidad frente al delirio.
Prodavinci | 1 de diciembre, 2015


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