domingo, 6 de diciembre de 2015

Las cuentas decisivas del Parlamento - Ewald Scharfenberg


La oposición venezolana intenta obtener la mayoría o acercarse a ella, con lo que pondría fin a la aplanadora chavista

En 2005 la oposición venezolana decidió ausentarse de las elecciones parlamentarias, en un gesto que resultó vano por deslegitimar ante la comunidad internacional al régimen de Hugo Chávez, recientemente ratificado con un triunfo en el referendo revocatorio de agosto de 2004. Desde entonces la aritmética de los escaños dejó de tener importancia, algo que quizás recobre este domingo después de una década. La oposición intenta obtener la mayoría o acercarse a ella, con lo que pondría fin a la aplanadora chavista que, con 101 diputados en la actual legislatura, convierte a la Asamblea Nacional en un virtual apéndice del Poder Ejecutivo.

La meta de ambos bandos es conquistar al menos una mayoría simple, 84 curules de un total de 167 (la oposición cuenta hoy con 66 representantes). Esa mayoría –inestable siempre, dentro de la volatilidad de lealtades que suelen mostrar los diputados venezolanos- sirve para promulgar leyes regulares, aprobar –o vetar- nombramientos, entre otras atribuciones.
Sin embargo, algunos voceros de oposición no han tenido rubor para apuntar, en declaraciones públicas, a metas superiores. Se trata de alcanzar una mayoría calificada, es decir, proporciones mayores en la composición de la Asamblea que permitirían adoptar decisiones de gran calado, como, por ejemplo, la declaración de “falta absoluta” del presidente de la República.
La primera de esas mayorías calificadas corresponde a tres quintos de los escaños, o 101 diputados. Con esta cantidad, la mayoría parlamentaria puede aprobar leyes habilitantes para el Poder Ejecutivo –como la que actualmente dispone Nicolás Maduro, que le permite legislar en materias de economía y seguridad nacional-; o emitir votos de censura contra los integrantes del gabinete ministerial y el vicepresidente Ejecutivo de la República.
Las posibilidades se amplían con una mayoría de dos tercios de la cámara, equivalente a 110 diputados. De acuerdo con la Constitución vigente de 1999, una mayoría de esa naturaleza contaría con los votos suficientes para designar o remover a las autoridades de otros poderes, como los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) o los rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE). Además, con dos tercios de la asamblea se pueden promover referendos, reformas constitucionales y asambleas constituyentes, así como promulgar leyes orgánicas, como se conocen en Venezuela las leyes que desarrollan derechos fundamentales o sirven de marcos conceptuales para otras leyes y reglamentos.
Del número de votos que el domingo alcancen las partes, y los escaños que de esos votos se deriven, se conocerá de qué intensidad será el contrapeso de la Asamblea ante el poder omnímodo ejercido por el presidente por más de 10 años. Ya en las elecciones parlamentarias de 2010 las fuerzas opositoras cosecharon un número total de votos mayor que el del oficialismo; sin embargo, obtuvieron menos puestos. El diseño de los circuitos electorales favorece a las circunscripciones rurales, que eligen a un diputado con menos votos que las urbanas. Ese desbalance se mantiene en estas elecciones, en las que los circuitos que concentran a 52% de los votantes eligen el 38% de los diputados.


Foto: Propaganda contra la oposición en el centro de Caracas. / MIGUEL GUTIERREZ (EFE)
http://internacional.elpais.com/internacional/2015/12/06/america/1449365045_445422.html

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