miércoles, 9 de diciembre de 2015

La izquierda en remojo - Vladimir Aguilar Castro


Si bien es cierto que desde la llegada al poder de los gobiernos llamados "progresistas", hace unos quince años atrás por las vías electorales que la democracia burguesa les concedió, permitió abrir un compás de esperanza en la construcción de una utopía nueva basada en los ideales clásicos de un mundo más humano, ha llegado el momento a la izquierda de poner "las barbas en remojo".



En efecto, el fracaso de las políticas económicas, el extractivismo, la corrupción como forma de acumulación de riqueza y de capital, a la par del hartazgo político de la sociedad por la farsa ideológica sobre las que se montaron los discursos pseudo-izquierdistas, hicieron imaginar que estábamos viviendo la realización del "socialismo en un solo país".

Sin embargo, la ideología de un supuesto "socialismo" no iba acompañada de hechos concretos. Los pretendidos gobiernos "progresistas" no fueron siquiera capaces de cumplir, al menos en Venezuela, con las tareas inconclusas de la democracia representativa.

Esta realidad evidente en casi toda América Latina, quiso poner en el tapete como forma de acción política, la diatriba derecha e izquierda en un continente plagado de zonas grises. Y aquí esta quizás el quid pro quo de la cuestión: con el matiz blanco o negro se pretendió reducir la compleja realidad social, prestándose la pseudo-izquierda para tal confusión. 

Pero no solo eso. Estos actores fueron incapaces de hacer una lectura correcta del momento político que se estaba viviendo. La dependencia fue esta vez mayor de las grandes hegemonías emergentes, y el desarrollo con clave nacional fue de nuevo pospuesto.

Si bien ninguno de los proyectos "progresistas" fueron "socialistas" ab initio, con el devenir del tiempo estos se convirtieron en la franquicia de grandes mafias y familias alrededor del poder. La piñata de la revolución sandinista de los años ochenta se reprodujo en esta oportunidad en la riqueza mal habida del siglo XXI. Todo ello en el nombre de la utopía.

Desde entonces, todo sería banalizado en el nombre del "socialismo". Lo que estos falsos profetas nunca entendieron es que históricamente siempre los tiempos de la izquierda han sido más cortos que los de la derecha.

El mayor crimen de estos encantadores de serpientes fue ultrajar la Utopía. Nada se puede esperar de ellos ya que, para el caso de Venezuela, acabaron con el país en el nombre de un falso "socialismo", por el que nadie difícilmente puede seguir apostando.

La auténtica izquierda, una vez puestas "las barbas en remojo", tendrá para los próximos tiempos que comenzar a debatir sobre: uno, el por qué los llamados gobiernos "progresistas" generaron tanta polarización, determinando si esta ya subyacía en el habitus de la sociedad ; dos, la falsa dicotomía derecha e izquierda en un mundo determinado por zonas grises.

La desubicación histórica de la pseudo-izquierda le obliga a la auténtica izquierda resituar su papel en los años por venir. 

Otro de los temas pendientes es el relacionado a las fuerzas opositoras existentes en los países con gobiernos "progresistas". El tipo de oposición generada por estos últimos es el fiel reflejo de su errada forma de entender y asumir la política. La clase de oposición que han inducido es responsabilidad de ellos mismos pues cada gobierno tiene la oposición que se merece. 

Por ejemplo, en Venezuela la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) no es la única oposición. El espectro opositor es mas amplio que la MUD. Sin embargo, la burda polarización la ha querido reducir a dos bloques únicos hegemónicos.

A decir de Claudio Katz, en las coyunturas de gran viraje los votantes desbordan la ingeniería electoral. Esto último fue lo que aconteció en Argentina y Venezuela, y es lo que le depara al resto de los países con gobiernos "progresistas".
La izquierda en remojo
Vladimir Aguilar Castro
Universidad de Los Andes
Merida-Venezuela

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