martes, 24 de noviembre de 2015

La pobreza medidas por ingresos se disparó hasta 76% en Venezuela, según Encovi (UCV-USB-UCAB); por Víctor Salmerón

Las cifras que incluye la Encuesta de Condiciones de Vida 2015 (Encovi) elaborada por la Universidad Católica Andrés Bello, la Universidad Central de Venezuela y la Universidad Simón Bolívar, desnudan a una sociedad golpeada por el centelleante incremento de la pobreza, el temor a la criminalidad y la falta de servicios públicos.
Luis Pedro España, sociólogo y exdirector del  Centro de Investigaciones Económicas de la Universidad Católica Andrés Bello, afirma que en 2014 y 2015 la capacidad de compra de las familias ha experimentado “la mayor contracción en toda la historia socieconómica del país y esto explica por qué hemos batido todos los récords de pobreza de ingreso. Hoy 73% de los hogares y 76% de los venezolanos están en pobreza de ingresos”.

Los datos demuestran que la miseria aumenta a una velocidad meteórica: la Encovi 2014 determinó que ese año la proporción de hogares en penuria era de 48,4% y 52,6% en el caso de las personas. Es decir, en sólo doce meses ha habido un salto de 24,6 y 23,4 puntos porcentuales respectivamente.

Al contrastar los datos de la Encovi 2015 con las cifras del Instituto Nacional de Estadística queda al descubierto que los venezolanos sufren una contracción de ingresos sin precedentes. Luis Pedro España señala que la cifra de 76% de la población bajo el manto de la pobreza es la más elevada desde 1975, año en el que comenzaron las mediciones de este tipo.

De hecho la pobreza de 2015 supera por mucho al 58,9% de 1989, año del recordado Caracazo; al 55,4% de 1998, año en que Hugo Chávez ganó las elecciones presidenciales y al 61% registrado en 2003 cuando la conflictividad política y el paro petrolero-empresarial hundieron la economía en una severa recesión.
El retroceso en materia de pobreza va de la mano del acelerado incremento de los precios y la merma en la capacidad de compra del ingreso. El Banco Central de Venezuela oculta las cifras de inflación desde 2014 lo que ha llevado a firmas como Ecoanalítica a construir un modelo de medición que toma en cuenta las variaciones de precios en 500 productos.
Con base a este estudio Ecoanalítica señala que entre octubre de 2014 y octubre de 2015 la inflación registra un salto de 185% y la proyección es que cierre este año en 205%, una magnitud que se traduciría en el mayor incremento de precios desde 1950.
La aceleración de la inflación obedece a un severo desequilibrio entre la oferta y la demanda. El número de productos en los anaqueles cae estrepitosamente tras el descenso en el valor del petróleo, que obliga a recortar las importaciones; la merma en la producción de empresas expropiadas, el control de cambio, que se traduce en la asignación ineficiente de divisas y la regulación de precios, que en algunos sectores no permite obtener rentabilidad y desalienta la inversión.
Pero, mientras la oferta cae, el Gobierno impulsa la demanda fabricando billetes en cantidades industriales para cubrir el enorme déficit que sufren las cuentas públicas.

Pobreza extrema


La Encovi tiene como base una encuesta social que se realiza bajo la misma metodología que aplicó la antigua Oficina Central de Estadística e Informática (OCEI), hoy Instituto Nacional de Estadística (INE), cuando en 1998 elaboró la última investigación de este tipo llevada a cabo por el sector público.

Para medir la cantidad de hogares y personas sumergidas en la miseria de acuerdo al ingreso, el Instituto Nacional de Estadística y el estudio llevado a cabo por las universidades contempla que las familias que no obtienen suficiente dinero a través del salario, bonos, becas, pensiones, para comprar cada mes una canasta de alimentos básicos que permitan a cada integrante ingerir al menos 2 mil 200 calorías diarias son catalogadas como pobres extremos. Luego, las familias en las que su ingreso no les permite costear una canasta que añade a los alimentos básicos servicios esenciales como luz eléctrica y transporte son pobres.
La Encovi encuestó a 1.500 hogares entre agosto y septiembre de este año. Estableció una canasta alimentaria con un valor de 14 mil 556 bolívares bajo un estimado de inflación de 170% para el caso de los alimentos entre agosto 2014 y agosto 2015.

La Encovi determina que 49% de los hogares se ubican en la categoría de Pobreza extrema. Luis Pedro España precisa que en 2015 la contracción en la capacidad adquisitiva:

“ha sido tan severa que por primera vez el porcentaje de hogares en pobreza extrema de ingresos supera a los hogares en pobreza no extrema. Esto se explica porque las políticas de salario mínimo, que son el único mecanismo para mejorar las remuneraciones, sólo alcanza a los trabajadores del sector formal, quedando fuera del alcance de estas políticas los más pobres”, señala Luis Pedro España.

Las misiones


Al evaluar la efectividad de los planes sociales del Gobierno, englobados bajo el nombre de misiones, Luis Pedro España indica que:

“la mitad de los hogares en pobreza de ingreso dicen comprar en las distintas modalidades de la Misión Alimentación. Esto es un síntoma de la crisis de ingresos. Sin abastecimiento subsidiado no se come en Venezuela. Las misiones estructurales, aquellas que pudieran actuar sobre las causas de la pobreza, básicamente las educativas, lucen abandonadas”.

La Encovi determina que la cantidad de venezolanos que acude a Mercal, la red pública que vende alimentos a precios subsidiados, aumentó desde dos millones hasta seis millones entre agosto de 2014 y agosto de este año.

Las misiones sociales no fueron una política de superación de la pobreza y, ahora, tampoco son una política de contención de la crisis de ingresos. La política social se concentra en la entrega de bienes de alto contenido aspiracional como viviendas, electrodomésticos, vehículos, y tiene un claro perfil político. Urge redefinir una política social con verdadero contenido ético basado en la equidad y la justicia”, agregó Luis Pedro España.

Las perspectivas para 2016 son bastante sombrías:

“Al no esperarse un comportamiento económico distinto al actual es de entender que los actuales niveles de pobreza de ingreso se mantengan. Es posible que hayamos llegado al límite superior de la pobreza en Venezuela. El 20% que no es pobre seguirá siendo un sector empobrecido, pero no pobre”, dice Luis Pedro España.

Desde su punto de vista sólo con el relanzamiento de la economía y el diseño de planes sociales efectivos podría detenerse el deterioro en la calidad de vida.

La inseguridad


Los profesores Roberto Briceño León y Alberto Camardiel, de la Universidad Central de Venezuela y el Laboratorio de Ciencias Sociales, están a cargo del estudio de criminalidad que forma parte de la Encovi 2015.

Los resultados señalan que la mayoría de las familias viven atemorizadas por la delincuencia: nueve de cada diez venezolanos piensa que la inseguridad se incrementó en los últimos doce meses y seis de cada diez que aumentó en la comunidad donde vive. En un 35% de los hogares encuestados, el entrevistado o algún otro miembro de la familia había sido víctima de un delito en el último año.

La percepción de que la sociedad sufre un agudo proceso de descomposición crece. El año pasado 40% de las personas consideraba que es fácil o muy fácil conseguir droga en su comunidad y en 2015 esta opinión corresponde a 49% de los venezolanos.
En 2014 un tercio de la población estimaba como fácil o muy fácil comprar un arma de fuego y este año lo cree 41%. Asimismo el año pasado 23% consideraba que es fácil o muy fácil mandar a matar a alguien y en 2015 lo afirma 26% de los venezolanos.
La vida diaria transcurre en tensión. El 53% de los venezolanos tiene miedo de ser víctima de un delito en su casa, el 57% en las calles de la comunidad y el 73% en el transporte público. La consecuencia, es que uno de cada tres entrevistados ha sentido la necesidad de mudarse de la zona donde vive y 13% ha evaluado la posibilidad de adquirir un arma de fuego para defenderse.
La población venezolana tiene muy bajos niveles de confianza en las instituciones del sistema de justicia penal (entre el 9% y 14%) y sólo un 4% (el año pasado fue el 7%) tiene confianza en que el gobierno nacional podrá enfrentar adecuadamente el problema de la violencia e inseguridad.

Servicios deficientes


Alfredo Cilento, profesor de la Universidad Central de Venezuela, está a cargo del área de viviendas y servicios públicos de la Encovi 2015. Entre los datos relevantes destaca que a pesar de la Misión Vivienda la construcción pública y privada se encuentra muy lejos de satisfacer las necesidades de la población.
“El 64,3% de los hogares han sido autoproducidos por la propia gente. Entre 2006 y 2015 los sectores público y privado han producido sólo 620 mil viviendas, unas 62 mil viviendas por año, equivalentes a lo producido a finales de los 60, cuando la población de Venezuela era de unos 11 millones de habitantes. Las viviendas autoproducidas duplican las construidas por sector privado y gobierno”, considera Alfredo Cilento.

No obstante el problema principal en esta materia no se centra en la proliferación de ranchos:

“el número de hogares alojados en ranchos es de 9,7%. Esto confirma todos los estudios que coinciden en que la mayor carencia en los barrios no es la casa o la vivienda en sí misma, sino el déficit de servicios públicos y comunales, y la vulnerabilidad física-ambiental, social y económica”, señala Cilento.

La Encovi 2015 registra que 38,4% de los hogares no tiene servicio continuo de agua, que 86,4% de las viviendas posee servicio eléctrico pero los apagones son frecuentes y que 78,5% de los hogares dispone de servicio de aseo urbano, pero la recolección de la basura dista mucho de ser eficiente.
Incluso, Alfredo Cilento precisa que:

“al menos la mitad de los hogares son vulnerables ante el sismo y otras amenazas, incluyendo agrietamientos, deslizamientos y derrumbes frecuentes. Más alarmante aun: 13,5 % de los hogares (más de un millón de familias) están en zonas declaradas de alto riesgo”.

Al evaluar el tema de la propiedad Alfredo Cilento indica:

“el 80,7% de los hogares es propietario, adjudicatario o está pagando su vivienda. Pero, la oferta de viviendas en alquiler prácticamente desapareció, como efecto de la regulación inquilinaria dictada por el gobierno. La consecuencia ha sido el incremento desmesurado de los alquileres y de los precios de las viviendas del mercado secundario”.

Por Víctor Salmerón | 20 de noviembre, 2015
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Petare. Fotografía de Leo Ramírez. AFP.


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