lunes, 16 de noviembre de 2015

Narcoestado bolivariano - Lumpanato bolivariano - José R. López Padrino


A lo largo de la historia siempre han habido gobiernos que han convertido la corrupción y el narcotráfico en política de Estado. Un buen ejemplo de ello ha sido el régimen bolivariano y sus vinculaciones con el narcotráfico. La detención de Efraín Antonio Campos Flores y Francisco Flores de Freites (sobrinos de la primera combatiente) en el aeropuerto de Puerto Príncipe acusados del tráfico de drogas lo confirma.
 Ambos sobrinos presidenciales viajaban portando pasaportes diplomáticos del gobierno venezolano, lo cual es prueba de cómo el régimen utiliza su Cancillería para facilitar documentos a individuos que se dedican al tráfico de drogas y, así, facilitar sus operaciones a través de la inmunidad diplomática. Además, cabe acotar que ambos narcosobrinos formaron parte de la comitiva presidencial en su reciente visitó a China. No estamos ante la presencia de un grupo de criminales y mafiosos quienes han capturado al Estado a través del soborno y la extorsión de funcionarios, sino de un Estado forajido que ha tomado el control de las redes criminales y del narcotráfico no para erradicarlas, sino para ponerlas a su servicio y, más concretamente, al servicio de los intereses económicos de la logia milico bolivariana.

Hablar del narcotráfico en nuestro país, es hablar del Estado. Es imposible entender el nivel de actividad y poder del narcotráfico sin el apoyo, y sin la protección del Estado. Obviamente, estamos ante la presencia de una perversa alianza, un perfecto matrimonio entre el narcotráfico y el Estado, es decir un narcoestado, una situación sui géneris donde el Estado en lugar de combatir el tráfico y comercialización de la droga, lo patrocina y ampara. Prueba de ello es la existencia de un cartel conformado por algunos miembros de la Fuerza Armada Nacional (FAN), agentes de los cuerpos policiales y dirigentes políticos de la nomenclatura bolivariana. Se refieren a él como el Cartel de los Soles, haciendo referencia a la insignia que porta el generalato de la FAN. Otros han optado por llamarlo el Cartel Bolivariano. Esta red “oficial” de tráfico de drogas, según opera en el Eje Arauca, Bolívar y Delta Amacuro, y ha desplazado a mentados carteles como los de La Guajira y la Costa colombiana. Las intimidades del nacoestado venezolano han sido denunciadas por Mildred Camero, ex juez y ex presidenta de la Comisión Nacional Contra el Uso Ilícito de las Drogas (CONACUID, ahora ONA). No olvidemos que Camero fue nombrada por el propio Chávez como presidente de la CONACUID, y obligada a renunciar seis años más tarde.

Además, prominentes figuras del mundo castrense han sido acusados de estar involucrados con ese cartel, entre muchos otros aparecen el general (R) Hugo Carvajal, exjefe de la Dirección General de Contrainteligencia Militar, acusado y detenido por los cargos de narcotráfico en Aruba y posteriormente liberado por su condición de representante diplomático ante ese país, el general (R) Henry Rangel Silva ex ministro de la defensa y actual gobernador de Trujillo, el general (R) Luis Acosta Carlez exgobernador de Carabobo, el general Néstor Reverol exministro de Relaciones Interiores y actual comandante de la Guardia Nacional y el general (R) Cliver Alcalá Cordones. Todos ellos han sido acusados de haber formado parte de la red de tráfico de cocaína dirigida por Walid Makled, vinculado al cartel mexicano de Sinaloa. Un dato curioso es que al momento de la detención del turco Makled llevaba consigo una credencial firmada por el ex magistrado de la Suprema Corte, Eladio Aponte, fiscal militar estrella del régimen por muchos años, hoy en desgracia acogido al programa de testigos protegidos del gobierno de la Casa Blanca. Más recientemente el Maccarthy del Furrial Cabello, al igual que su hermano José David Cabello director del SENIAT y Tareck El Aissami gobernador del Estado Aragua han sido asociados al narcotráfico por varios medios de comunicación nacionales e internacionales. Desde la llegada al poder del socialfascismo bolivariano, el Estado venezolano se convirtió en el principal cartel de drogas del continente.

Los tentáculos del narcotráfico no tan solo han permeado al Estado y sus instituciones, sino a toda la sociedad. No existe actividad económica fundamental que no sea usada por el narcotráfico. Es un secreto a voces el lavado de dinero en actividades inmobiliarias, cambiarias y bursátiles por parte de la corrupta boliburguesía, así como acumulación de fabulosas fortunas personales de connotados miembros de la nomenclatura bolivariana.

La Venezuela del siglo XXI se ha convertido en un narcoestado dirigido por una logia milico-civilista que apela a una retórica socialista como instrumento de engaño y manipulación. Pretenden transformar al país en un narcofeudo del crimen, de fronteras elásticas, de blanqueo de capitales, de corrupción y de narcotráfico. El socialfascismo bolivariano ha hecho del narcoenriquecimiento una manera legítima de acumulación de capital.

El narcotráfico, el lavado de dinero, y el enriquecimiento ilícito forman parte del ADN de la élite bolivariana que “desgobierna” al país en nombre de un falso socialismo.



José R. López Padrino M.D. Ph.D.
Professor
Molecular Biosciences  
School of Veterinary Medicine
U.C. Davis
1089 Veterinary Medicine Drive
Davis, CA, 95616
Phone: (530) 7523229





Lumpanato bolivariano
José R. López Padrino

El término de lumpemproletariado deriva del original en alemán, "lumpenproletariat", propuesto por Karl Marx y Friedrich Engels en su trabajo "La ideología alemana" (1845) y desarrollado posteriormente por Marx en el Brumario de Luis Bonaparte (1852). Marx utilizó este concepto para referirse a un estrato social carente de conciencia de clase, sin organización política, ni sindical que no vive de las remuneraciones de su fuerza de trabajo, sino del pillaje, del robo, de la prostitución, etc. Constituyen un estrato social reaccionario y socialmente amorfo, al servicio de cualquier caudillo en el poder. Vale acotar que Bonaparte no ha sido el único en apoyarse en el lumpen para la conquista del poder. Tanto el fascismo italiano como el nazismo alemán reclutaron a sus tropas de choque principalmente de entre elementos del lumpen. El nacionalismo burdo o el patrioterismo ramplón, constituyeron y constituyen sentimientos primitivos fáciles de explotar y exacerbar en las mentes simples del lumpen.

El relato de Marx en el Brumario de Luis Bonaparte se ajusta a la tragedia vivida por nuestro país a raíz de la creación del Estado lumpen, surgido con el ascenso al poder del insepulto tte coronel y su logia milico-bolivariana. El insepulto tartufo de Sabaneta y su heredero, el iletrado de Maduro calzan perfectamente en la definición que el viejo Marx dio sobre el lumpen, cuando afirma que son aquellos “timadores, saltimbanquis,carteristas y rateros, que al igual que Bonaparte sentían la necesidad de beneficiarse a costa de la nación trabajadora”.

Es evidente que con el ascenso al poder del proyecto bonapartista del fenecido tte coronel quedo evidenciadoal talante anti-obrero de su proyecto y su preferencia del lumpemproletario como sujeto social de su bastarda revolución. Estábamos ante la presencia del empoderamiento del lumpemproletariado, desclasados, quienes por su alto grado de alienación carecen de una conciencia revolucionaria (La Ideología Alemana, Marx y Engels, 1845). Se daba inicio a una alianza estratégica entre el petro-Estado venezolano y el lumpendelincuencial en beneficio del capital internacional.

El Estado lumpen bolivariano en su visión estratégica de poder no solo empoderó al lumpen, sino que lo organizó como fuerza de choque (turbas armadas), a fin de reprimir bajo el amparo del Estado a los obreros, a los estudiantes al pueblo en general, de la misma manera como Luis Bonaparte organizó al lumpemproletariado de Paris para reprimir a los trabajadores de la comuna (1851). Lumpen que por sus limitaciones es perfectamente moldeable y manipulable capaz de ejecutar las acciones del bandidaje más vil y denigrante en favor del mandatario o caudillo de turno.

El Estado lumpen bolivariano ha venido utilizando estas turbas hamponiles fin de profundizar su control social.Además, el lumpen ha sido la mejor cantera para proveer infiltrados y provocadores en las protestas sociales, que la policía misma utiliza con el fin de crear condiciones de desorden o descontrol que puedan luego justificar una acción represiva más drástica. Igualmente constituyen una buena fuente para reclutar a los ya famosos y despreciables “patriotas cooperantes” (entiéndase sapos) los cuales han sido utilizados como testigos en los procesos judiciales viciados en contra de dirigentes opositores. Seguramente las turbas armadas, junto al Estado de excepción serán las posibles armas que el oficialismo utilizará en su aspiración de ganar el 6D sin apoyo popular.

La lumpenización del país ha implicado el aniquilamiento de la educación superior, la asfixia de la ciencia, la destrucción de la cultura, la militarización de la sociedad, y la transformación de la fuerza armada en ejército al servicio del bandidaje del siglo XXI. Ha significado la transformación del sistema judicial en una soldadesca con toga al servicio del régimen y la sistemática violación de los derechos humanos.

No ha faltado más de un plumífero identificado con el régimen que recurriendo al mayor de los malabarismos ideológicos señalan al lumpen como el “verdadero” sujeto revolucionario de la farsa bolivariana, a pesar de que históricamente se ha demostrado que el lumpen es un estrato social desvinculado de todo trabajo productivo y por consiguiente muy improbable de adquirir conciencia de clase y aún más difícil de integrarse a una lucha por una revolución social. Estos asalariados oficialistas consideran que la misión histórica del trabajador como sujeto de una transformación social “pasó de moda”.

El socialmilitarismo populista bolivariano representa un dogmatismo enfermizo, basado en un simplismo primitivo y retrogrado que pretende la lumpenizacion y militarización del país a fin de lograr un mayor control represivo de la vida política y social del individuo, y por ende así garantizar su permanencia en el poder.


José R. López Padrino M.D. Ph.D.
Professor
Molecular Biosciences  
School of Veterinary Medicine
U.C. Davis
1089 Veterinary Medicine Drive
Davis, CA, 95616
Phone: (530) 7523229

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