viernes, 3 de febrero de 2017

PASANDO LA HOJA / Sistema judicial podrido - Manuel Isidro Molina


Domingo Goncalves es un delincuente connotado de la era chavista. Junto a su hermano Avelino hizo llave en el corrupto ámbito de casinos, bingos, juegos y apuestas ilegales, corrupción de funcionarios, evasión de impuestos nacionales y municipales, prostitución y tráfico de armas.

Su hoy desarticulado imperio delictivo fue posible en la Venezuela corrupta del siglo XX y floreció en la del siglo XXI: políticos, funcionarios nacionales y municipales, militares, policías, fiscales y jueces hicieron el sucio trabajo de encubrimiento, cohecho, extorsión y protección del tinglado mafioso, fundamentalmente asentado en los municipios Sucre, Chacao, Baruta y El Hatillo, tanto en negocios ilegales con fachada legal, como en bienes inmuebles y legitimación de capitales a través de la banca, haciendo parte de la exportación fraudulenta de capitales hacia Estados Unidos y otros puntos de fácil lavado de dinero y los consabidos “paraísos fiscales”.

Domingo y Avelino se pelearon y partieron botines de su larga actividad mafiosa en Venezuela, siempre apoyados por políticos y gobernantes corruptos de turno: en Acción Democrática, Copei, Primero Justicia, Proyecto Venezuela, y el Partido Socialista Unido de Venezuela (antes MVR, Movimiento V República) saben de esto y de quienes estuvieron mamando de esa teta mafiosa, desde los concejos municipales hasta el Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (SENIAT).

Desde el año 2012, José Avelino Goncalves, figura en la lista de alerta roja de Interpol por los cargos de “legitimación de capitales, asociación ilícita para delinquir, defraudación, contrabando y operaciones ilícitas de salas de bingos casinos y máquinas traga níquel”, según imputaciones del Ministerio Público de Venezuela, pero logró evadir las órdenes de captura y fue a parar -como muchos otros delincuentes venezolanos- a Miami.

Domingo Goncalves tuvo menos suerte: fue apresado en Caracas el 18 de septiembre de 2013, por agentes de contrainteligencia militar comisionados por el sistema de justicia –orden judicial por petición de la fiscalía- que allanaron su lujosa mansión en la urbanización Cerro Verde, ubicada en el municipio El Hatillo, hasta hoy en manos de militares bonchones, quienes obstruyen la zona residencial con sus lujosas camionetotas y escandalizan cada vez que montan sus fiestones, en los cuales abundan “chicas prepago”, drogas y demás condimentos propios del bandidaje uniformado que no se cansa de mancillar la dignidad de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y la moral ciudadana.

El Ministerio Público dictó privativa de libertad para Domingo Aires Goncalves, por diversos delitos: “En la audiencia de presentación, los fiscales 73° y 83° nacional auxiliar, Luis García y Pedro Duque, respectivamente, imputaron al comerciante por la presunta comisión de los delitos de legitimación de capitales, asociación para delinquir, contrabando, defraudación tributaria y patrocinador en la operación ilícita de casinos. Adicionalmente, Arias Goncalves fue imputado por posesión ilícita de arma de guerra… También, se acordó la medida de prohibición de enajenar y gravar sobre un inmueble de Arias Goncalves, además de la inmovilización de cuentas bancarias e instrumentos financieros”, según informe a la prensa del Ministerio Público.

“Liberado” el 30 DIC 2016
Domingo Goncalves (DG) pasó de los calabozos de la Dirección General Sectorial de Inteligencia y Contrainteligencia Militar del Ministerio de la Defensa (DGSIM) en Boleíta Norte, municipio Sucre, a los del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) del Ministerio del Interior, Justicia y Paz, ubicados en plaza Venezuela, municipio Libertador.

Mientras sus abogados maniobraban para obtener beneficios procesales, DG logró sobornando que le pasaran comida comprada diariamente a lujosos restauranes de Caracas, “a la carta”. Sus gestores procuraron desde 2014, el beneficio de casa por cárcel, argumentando supuestas afecciones de salud, poco creíbles en un hombre de 52 años de edad, para lo cual dispusieron de entre dos y cuatro millones de dólares, infructuosamente repartidos, según mis fuentes.

Sin embargo, el plan se mantuvo: sobornar y sobornar hasta lograr el objetivo, finalmente alcanzado el pasado 30 de diciembre de 2016, “entre gallos y media noche”, a escasas horas del “cañonazo” que tradicionalmente da cuenta del año nuevo.

El 31 de diciembre, el país se enteró de que habían sido puestos en libertad “siete presos políticos”, por boca del abogado Alfredo Romero, director del Foro Penal: “Skarlyn Duarte, Nixon Leal,Yeimi Varela, Angel Contreras, Gerardo Carrero… También fueron liberados el ex gobernador del Zulia, Manuel Rosales y Leocenis García… Explicó que no hubo libertad plena, quedan con prohibición de salir del país y régimen de presentación ante tribunales”, según reportes de prensa.

No se supo, sin embargo, que Domingo Goncalves logró su objetivo, hecho que no fue reseñado por los medios de comunicación social, ni informado por el Poder Judicial o la Fiscalía General de la República, como era de suponer por tratarse de un presunto delincuente imputado y privado de libertad por graves delitos, como fue informado por el Ministerio Público en su oportunidad.

Solo rumores…
Si ya fueron de asombro los casos de Manuel Rosales y Leocenis García, al ser incluidos en una bolsa de “siete presos políticos”, el de DG comenzó a circular tenuemente a comienzos de año entre rumores, solo rumores: su liberación es como una “tumba”, pues nadie informa desde el Poder Judicial o desde el Ministerio Público; ni sus hábiles abogados-gestores hacen gala de su éxito a favor de tan conspicuo cliente. Por su puesto, no se sabe cuánto cobraron ni cuánto pagaron en tan tortuoso camino en los vericuetos del sistema judicial venezolano, tan corrompido como ineficiente, torcido y reproductor de la delincuencia.

Lo que sí nos confirmaron es que este mafioso logró comprar, nada más y nada menos, “libertad plena”, es decir, quedó “libre de polvo y paja”, sucia maniobra que no será apelada por los fiscales del Ministerio Público, porque la cochina operación tiene altos padrinos en los poderes Ejecutivo, Judicial y Ciudadano, descaradamente: “Todos cobraron su parte”.

Este oculto e injustificable favorecimiento a Domingo Goncalves, “rey de casinos” como su hermano Avelino –prófugo de la justicia venezolana en EEUU-, va camino al destape informativo:

-El 30 de diciembre, lo sacó el grupo del “Negro” Parra, amigo del “Chino” Ferrer… José Rafael es muy amigo de Luisa y Maikel.

-¿Cuánto pagó?

-Pagó dos millones de dólares y la mansión de Cerro Verde.

-¿Y el hermano de…?

-Todos están metidos, incluyendo la fiscal sexta…



·     LA PARÁLISIS DE OBRAS en el aeropuerto de Santo Domingo “Buenaventura Vivas” en el estado Táchira, tiene un trasfondo de corrupción que ha llegado a la Fiscalía General de la República (FGR), mediante sendas denuncias formalizadas tanto en San Cristóbal como en Caracas. La coima cobrada por autoridades del extinto Ministerio del Poder Popular para el Transporte Aéreo y Acuático fue del 30 % inicialmente, y en el tramo siguiente quisieron “bajar de la mula” a los dueños de la constructora contratada con el 50 %. Por culpa de esos cochinos y cochinas “guisadores” las obras fueron paralizadas y la comunidad tachirense sufre las consecuencias. ¿Qué hará la FGR con esos militares corruptos? El presidente Nicolás Maduro tiene oportunidad de hacer buena su palabra de dizque “lucha contra la corrupción”.

·     ALERTAS  SOBRE  EL  “DESASTRE”  ECONOMICO  Y  FINANCIERO“Continúan los gigantes negocios de los ‘brokers’  con importaciones de alimentos, repuestos automotrices y otros productos de consumo masivo apoyados por Merentes, Pérez Abad, Marco Torres, Vielma Mora, Arias Cárdenas y Rangel Gómez… Importan a dólar preferencial y venden a ‘dólar today’”.

manuelisidro21 – manuelisidroXXI

* Ex presidente del Colegio Nacional de Periodistas de Venezuela 
* Licenciado en Comunicación Social - Universidad Central de Venezuela 
* Especialista en Ciencia Política - Universidad Simón Bolívar 
* Columnista del semanario LA RAZÓN  

* Asesor en análisis de entorno político y social

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