domingo, 27 de septiembre de 2015

Cuando Nueva York se rindió ante un Castro - Sylvia Ayuso


La ciudad que recorre Raúl Castro recibió con honores a su hermano Fidel medio siglo atrás
De no ser por una escueta reseña en los medios cubanos, la llegada de Raúl Castro a Nueva York el jueves habría pasado desapercibida. Salvo su agenda oficial en Naciones Unidas, en su primera participación como presidente cubano en la Asamblea General del organismo internacional, poco ha trascendido de sus planes en lo que es también la primera visita en sus 84 años de vida a la metrópolis estadounidense. Tampoco se ha confirmado dónde se aloja, aunque el fuerte dispositivo de seguridad en torno a la misión cubana ante la ONU, a unas calles de la sede del organismo, deja claro dónde descansa el mandatario cubano.
La discreción que rodea su estancia en Manhattan contrasta fuertemente con el estreno ante la ONU de su hermano y expresidente cubano, Fidel Castro, cuya primera comparecencia ante los demás mandatarios mundiales en la Asamblea General, hace exactamente 55 años, fue todo menos discreta. Su discurso de ese 26 de septiembre de 1960 sigue manteniendo el récord de longitud: cuatro horas y 29 minutos.
Tampoco pasó desapercibida en esa ocasión su estancia en Nueva York, una ciudad que el mayor de los Castro conocía para ese entonces ya muy bien: una década antes, en 1948, pasó allí parte de su luna de miel tras su boda con Mirta Díaz-Balart, hija de una poderosa familia cubana vinculada al régimen del dictador Fulgencio Batista. El matrimonio se disolvió en 1955, pero de él quedó un hijo, Fidel Ángel “Fidelito” Castro Díaz-Balart, y una paradoja política: el líder de la revolución cubana quedó para siempre emparentado políticamente con la familia que ha dado algunos de los políticos estadounidenses más anticastristas, como los congresistas republicanos, y también hermanos, Lincoln y Mario Díaz-Balart, sobrinos de Fidel y primos hermanos de su primogénito.
Un barbudo conquista Nueva York

La visita neoyorquina de mayor impacto fue sin embargo la que realizó en abril de 1959, reciente todavía la victoria, cuatro meses antes, contra Batista. Fidel Castro ingresó triunfal en Nueva Yorkprocedente de Washington y Princeton, rodeado de admiradores y de ávidos periodistas que registraron cada uno de sus pasos por la metrópolis. Y no fueron pocos.
Durante sus cuatro días en Nueva York, Fidel Castro se fumó un habano con el alcalde, Robert Wagner, recibió las llaves de la ciudad, visitó la sede de la ONU donde hablaría un año más tarde, pronunció una conferencia en la Universidad de Columbia e incluso fue a Wall Street a abrir la Bolsa de Café y Azúcar. Dio además ruedas de prensa y entrevistas y, en un almuerzo organizado por el Overseas Press Club en el ya desaparecido hotel Astor, en pleno Broadway, habló ante más de 1.500 periodistas.
Castro tuvo tiempo además para hacer algo de turismo: visitó el Empire State y se paseó por el zoo del Bronx, donde lanzó cacahuetes a los elefantes, posó junto a la jaula de los tigres, se comió un perrito caliente y un helado y hasta besó a niños pequeños, al estilo más fiel de político en campaña. Muestra del tirón del joven barbudo de sempiterno uniforme verde olivo fue la masa de personas -más de 35.000, según la prensa local- que se concentró en un mitin en Central Park para atisbarlo.
El comienzo del desencanto

Año y medio más tarde, en septiembre de 1960, Fidel Castro regresaba a Nueva York para estrenarse, como lo hará este lunes su hermano Raúl, como orador en la Asamblea General de la ONU. Para ese entonces el entusiasmo con la revolución cubana se había enfriado considerablemente, sobre todo tras la nacionalización, un mes antes, de empresas estadounidenses en la isla. El distanciamiento se sintió también en Nueva York, donde Castro fue excluido de encuentros oficiales y denunció un “trato vejaminoso” en los hoteles de la ciudad. Pero logró dar un golpe de efecto al instalarse en el hotel Theresa de Harlem, el corazón del Nueva York negro. Allí recibió al defensor de los derechos civiles de los negros Malcolm X. Y ahí se encontró por primera vez con el líder soviéticoNikita Jruschov, sin saber que, dos años más tarde, ambos serían protagonistas centrales de la Crisis de los Misiles que tuvo al mundo al borde de una guerra nuclear.
Nueva era en Nueva York

El Nueva York de 2015 se ha vuelto a volcar estos días con un líder mundial latinoamericano. Pero no ha sido un cubano, sino un argentino, el papa Francisco. Hasta el ateo Raúl Castro adelantó su viaje a Nueva York para escuchar su discurso ante la ONU el viernes, y eso que viene de recibirlo en Cuba. Y fue Francisco el que se dio el baño de masas en Central Park y el que visitó Harlem.
También se espera que el primer discurso de Raúl el lunes ante la Asamblea General sea diferente del de su hermano en 1960. La agresiva y larga alocución de Fidel, que no ahorró en acusaciones contra el “imperialista” Estados Unidos, supuso uno de los puntos de quiebre en las relaciones bilaterales, que acabaron rompiéndose de forma definitiva con el cierre de embajadas decretado en enero del año siguiente. Medio siglo más tarde, su hermano Raúl llega a la ONU tras reabrir esas embajadas e iniciar un proceso de normalización con Washington que recibe con su presencia en Nueva York un nuevo respaldo.

SILVIA AYUSO Nueva York 26 SEP 2015 - 22:17 CEST EL PAIS
Foto:Fidel Castro durante su histórico discurso ante la ONU en 1960 / AP



Raúl Castro, en la Asamblea de la ONU. / MATT CAMPBELL (EFE)

Castro: “El embargo es el principal obstáculo para el desarrollo de Cuba”
El presidente cubano se estrena en la ONU en la Cumbre del Desarrollo




La verdadera prueba de fuego para Raúl Castro en Naciones Unidas llegará el lunes, cuando pronuncie su primer discurso como presidente de Cuba ante la Asamblea General anual. En plena normalización de relaciones con Estados Unidos, iniciado hace nueve meses, se buscará en cada palabra una señal sobre el estado del delicado proceso de deshielo tras más de medio siglo de tensiones.
 Su breve intervención este sábado, durante la Cumbre del Desarrollo Sostenible que precede al encuentro general, le sirvió tanto como precalentamiento como para dar pistas sobre su discurso central. Y Castro dejó claro que la condena al embargo estadounidense contra la isla seguirá siendo, pese a los gestos mutuos, una parte clave de la estrategia cubana en esta nueva etapa iniciada.
 “El restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y EE UU, la reapertura de embajadas y los cambios que el presidente Barack Obama ha declarado en la política hacia nuestro país constituyen un importante avance, que ha concitado el más alto apoyo de la comunidad internacional”, concedió Castro en su primera comparecencia ante el podio de la ONU.
“Sin embargo, persiste el bloqueo económico, financiero y comercial contra Cuba que causa daños y privaciones al pueblo cubano, es el principal obstáculo para el desarrollo económico de nuestro país, afecta a otras naciones por su alcance extraterritorial y continúa perjudicando los intereses de los ciudadanos y las compañías estadounidenses”, continuó.
El preestreno de Raúl Castro ante la ONU tuvo lugar en un día muy especial: otro 26 de septiembre, en 1960, era su hermano Fidel el que debutaba ante la ONU, con un discurso que desde entonces es recordado como el más largo de los 70 años de historia del organismo, cuatro horas y 29 minutos. El de su hermano menor se ajustó a las normas establecidas y no superó los siete minutos.
Fue además un precalentamiento cómodo: las políticas de desarrollo siempre fueron una prioridad en la Cuba de los Castro, que han hecho durante décadas de asuntos como la educación o la salud una cuestión de Estado. Cuba llegó a la cita que ha lanzado las nuevas metas para hacer del mundo un lugar menos pobre con los deberes cumplidos en materia de Objetivos del Milenio fijados hasta este 2015 “pese a todo”, como dijo Castro en referencia al embargo estadounidense. Un hito que le dio pie al presidente cubano para criticar los persistentes “niveles inaceptables de pobreza y desigualdad social, incluso en las propias naciones industrializadas”.
“La brecha entre el Norte y el Sur y la polarización de la riqueza se incrementan”, denunció Raúl Castro, que a la vez advirtió de que los medios para implementar la nueva agenda de desarrollo hasta 2030, “sin compromisos medibles ni calendarios, no son proporcionales al alcance de sus 17 objetivos de desarrollo sostenible”.
Raúl Castro se encuentra desde la tarde del jueves en Nueva York, en lo que constituye su primera visita a EE UU en más de medio siglo. Pese a las expectativas generadas por su presencia, mantiene una discreta pero intensa agenda con la que, además de encontrarse con aliados tradicionales como el presidente venezolano, Nicolás Maduro, también ha aprovechado para continuar la normalización bilateral. El viernes, Castro se reunió en Manhattan con algunos de los legisladores demócratas y republicanos que más han trabajado a favor del restablecimiento de relaciones, entre ellos el senador demócrata Patrick Leahy, otro de los impulsores del acercamiento a Washington. Raúl Castro también recibió al gobernador de Nueva York, el demócrata Andrew Cuomo, el primer gobernador que viajó a Cuba tras la normalización de relaciones.

http://internacional.elpais.com/internacional/2015/09/26/actualidad/1443281359_642470.html

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