domingo, 4 de noviembre de 2018

El derecho - Carlos Guillermo Cárdenas D,



Dedico a Carlos Luis, novel abogado

Los romanos definían la justicia como “la continua y perfecta voluntad de dar a cada quien lo que le corresponde”. El jurisconsulto Domicio Ulpiano (170-228 dc) que vivió en la antigua Roma conceptuó el derecho como “el arte de lo bueno y de lo justo”. Agregó que los mandatos del derecho son “vivir honestamente, no molestar a nadie y dar a cada quien lo suyo”.


El abogado ha sido el profesional universitario que en el ejercicio del derecho asiste a terceras personas como  colaborador activo e indispensable en la administración de justicia. Su función es básica y fundamentalmente preventiva, en el asesoramiento y la correcta redacción de los contratos y documentos que eviten conflictos, de manera que más que promover diatribas y juicios, es la mediación extrajudicial. El doctor Pedro Pineda León, abogado, quien además ejerció el rectorado de la Universidad de Los Andes (década 40s) expresaba que “más vale un mal arreglo que un buen pleito”.

Desde tiempos memorables, el hombre se organizó para mejorar la convivencia. Así comenzó sus primeros pasos, el derecho, como ciencia jurídica. El derecho positivo surgió en la antigua Roma con la concepción de los códigos y la leyes. Más tarde apareció el derecho civil, penal, comercial, laboral, tributario, constitucional, administrativo y más recientemente el derecho ambiental.

El origen etimológico de abogado viene del latin “advocatus”, derivado de la expresión latina “ad auxillium vocatus”, es decir “el llamado para auxiliar”. Y conmemora su día el 23 de junio, natalicio del doctor Cristóbal Mendoza (1772), abogado, jurisconsulto e historiador, primer presidente de Venezuela. Mendoza fue un hombre probo, honrado, con gran sentido de la ética y la justicia.

La responsabilidad de constituirse en garante y defensor de los derechos ciudadanos es inherente al abogado, así como colaborar en el ejercicio de la justicia y velar por ella con elevado espíritu de responsabilidad social, observando los principios éticos y morales que rigen la conducta de los seres humanos. El mejor instrumento para la convivencia humana es la observancia del derecho. El respeto al derecho ajeno es garantía de paz y convivencia.

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